El destino de los argentinos no se define en las elecciones de EEUU

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Por Jorge Rachid

Ante las proximidad de las elecciones presidenciales en el país del norte, los analistas políticos internacionales describen la situación como si fuese un dato mayor a los fines de evaluar las conveniencias argentinas, en cuanto a los resultados de las mismas. 

Es patético escuchar en esas descripciones cómo se ensalza la figura de los demócratas -en imagen espejada- de un presidente norteamericano como Trump, que ha desarrollado en su gestión lo peor de los valores humanos, con sus diatribas racistas, la discriminación y persecución de hispanos parlantes, los insultos a otros mandatarios con los cuales después se reunió y sus necesidades de reinstalar la guerra fría con China. Insistió además Trump en sus negocios oscuros de armas con israelíes y saudíes, rompió acuerdos nucleares, despreció al calentamiento global, desfinanció la OMS y la UNESCO, entre otras características despreciables, como afianzar la supremacía blanca y el Club del Rifle, empujando al odio extremo a amplios sectores de su pueblo. 

Pero comparar al Diablo con Lucifer, nunca ha sido una buena evaluación, menos aún en política internacional, que como nos enseñó el general Perón: “es la política”. En efecto, como hace cuatro años, cuando la señora Hillary Clinton se presentaba a su candidatura frente al actual presidente, los analistas “políticamente correctos”, apostaban en el mundo por ella. Hillary Clinton había sido Secretaria de Estado de Obama y junto al general Colin Powell, quienes desplegaron las peores pesadillas sobre el mundo, en Medio Oriente, con saldos millonarios en muertos en Irak, Afganistán, Siria, Yemen, Libia, Ucrania, entre otras víctimas, que originaron millones de desplazados, ciudades destruidas, países arrasados, tropas mercenarias financiadas por los servicios secretos de la CIA, Mossad y M16, como el ISIS, en una secuela que incluyó los asesinatos selectivos con drones a 18 mil km. de distancia – firmados por Obama todos los martes- , sin juicio, sin condena, contando daños colaterales, en familias y ciudades. 

El vicepresidente de Obama era Joe Biden, quien ahora aparece como la paloma de la Paz, frente a un verborrágico Trump, que dice y actúa como un desequilibrado, que arrasa todo a su paso y cuestiona los manejos del sistema político, mientras levanta Muros de la verguenza universal con México, apoya la colonización salvaje israelí en Cisjordania, rompe la UE, el UNASUR y la CELAC, bloquea a medio mundo aplicando sanciones unilaterales, promoviendo presidentes designados como Guaidó, que termina hablando en las Naciones Unidas apoyado por un grupo de países que han hecho de la especulación hipócrita, el mundo invivible en el cual estamos. Entonces, ¿cuál es la diferencia entre un bocon, tan asesino como su antecesor, pero que no inició ninguna guerra en 4 años -por primera vez en 60 años de EEUU-, y un cómplice de millones de asesinatos? Ninguna, por lo cual las especulaciones sobre las conveniencias de la Argentina y el mundo sobre las elecciones, en las cuales vota sólo el 40% del electorado, son sólo intentos del coloniaje cultural, para observar si el “cambio de collar nos hace mejor perro”, Jauretche dixit. 

El pueblo argentino y nuestro gobierno nacional y popular, de raigambre peronista, ha mantenido en estos meses una confrontación silenciosa con los manejos diplomáticos extorsivos de EEUU, que juegan sus fichas en nuestro país a través del Círculo Rojo y sus medios hegemónicos, intentando maniobras destituyentes. No es una estrategia de Trump, es de EEUU para América Latina, que seguirá desarrollándose cualquiera sea el resultado. Veamos quien gobernaba cuando cayó Lugo y después Dilma con golpes Parlamentarios, o como fue sacado del gobierno de Honduras Mel Zelaya, quizás aclare el tema las persecusiones de Correa en Ecuador y Cristina Fernández en nuestro país, la cárcel de Lula, la cooptación de Lenín Moreno y Almagro, la formación del grupo de Lima en detrimento del UNASUR, el acoso a Maduro y Ortega en Nicaragua, todo realizado por los demócratas, con Biden de vicepresidente. Entonces, el destino de los pueblos, no lo escribe EEUU ni ningún otro imperialismo, si éstos afianzan su identidad y su lucha por dejar de ser perros y construir sus propios procesos de Liberación Nacional, en un mundo pos Pandemia que aún globalizado, debe entender que no hay países subdesarrolados, sino explotados, injustos y colonizados, por un sistema de capitalismo salvaje financiero supra nacional y medios hegemónicos, que juntos desarrollan acciones políticas tendientes a la dominación. 

El peronismo de esto sabe desde la pos guerra; ha recorrido caminos de resistencia, se ha negado a ser partícipe de guerras imperiales, menos aún de atacar hermanos latinoamericanos, a los que siempre acogió con afecto. No será esta la hora de ser claudicantes cuando el mundo y Francisco reclaman condiciones de vida digna para los pueblos y respeto a su auto determinación. En ese sendero a transcurrir de recuperar la Patria Matria y universalizar nuestro pensamiento americano, mestizo, moreno criollo, profundo del grito de las Américas.