‘Don´t Look Up’ y la realidad que supera a la ficción

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La película protagonizada por Leonardo Di Caprio y Jennifer Lawrence –y con la participación de Meryl Streep- es mucho más que una crítica a la sociedad y la manera en que nos relacionamos. Además de echarnos en cara el daño irreversible que le estamos haciendo al planeta, nos muestra de qué manera manipulan los hechos los medios de comunicación, la banalidad de algunos sectores del espectáculo y, finalmente, el poder real de control sobre las instituciones y las personas que tienen quienes manejan las empresas de tecnología en el mundo

Por Diego Adur

Dos astrónomos de la Universidad de Michigan, Randall Myndi (Di Caprio) y Kate Dibiasky (Lawrence) intentan advertir al mundo sobre la colisión de un cometa –descubierto por Dibiasky- con la Tierra, lo que produciría su destrucción y la extinción de toda forma de vida. Diferentes obstáculos impiden que sean escuchados y tomados con la seriedad que el caso requiere. Un escándalo político hace que, por fin, sus alertas sean tenidas en cuenta, pero en el medio se involucra un actor económico con más poder que el mismo Gobierno yanqui y vuelve a ocultarse la verdad: a la vida tal como la conocemos le quedan 6 meses y algunos días de existencia.

Don’t Look Up –No Miren  Arriba, en español- intenta ser una comedia trágica. Cuenta con un enorme reparto de actores y actrices y tuvo muchísima publicidad antes de su estreno en una de las plataformas de streming más populares. Es sabido que Di Caprio es un firme militante por el cuidado del medio ambiente, y una película cuyo argumento es el inminente fin del mundo por una catástrofe natural pareciera indicada para el actor hollywodense. El cometa que está a punto de estrellarse con la Tierra es una metáfora perfecta de lo que está produciendo el cambio climático en el planeta. Y tanto en la película como, tristemente, en la realidad, son pocas las personas que hacen algo al respecto mientras las instituciones responsables se lavan las manos y las corporaciones siguen facturando millones.

Es interesante analizar también el rol de los medios de comunicación y cómo tratan la cuestión del fin de la Tierra. Los presentadores de uno de los programas más vistos en Norteamérica parecen más interesados en la separación de dos estrellas pop que en la explosión total del planeta. El mensaje que podemos rescatar es que eso somos, eso está sucediendo en nuestra realidad, donde son más importantes las peleas de la farándula, los memes o cualquier tipo de banalidades antes que los fenómenos climáticos que están devastando poco a poco –e incluso no tan de a poco- nuestro planeta Tierra.

Durante el largometraje dirigido por Adam Mckay, se desarrolla un movimiento que se expresa con el lema ‘Don’t Look Up’. La presidenta de Estados Unidos, Janie Orlean –personificada de manera brillante por Meryl Streep-, apoya y promulga ese movimiento queriendo defender lo imposible, es decir, que no hay ningún cometa que va a colisionar con la Tierra. Aquí vemos una relación directa con los movimientos antivacunas y sectores libertarios que expresan discursos sin evidencia científica. Estas oposiciones sin ningún fundamento aparente no hacen más que ridiculizar esas posturas caprichosas: no mirar arriba, no querer ver el cometa que va a estrellarse con la Tierra y destruir todas las formas de vida, equivale a no querer vacunarse, por temor a perder la libertad. En el film, por lo menos, ante el inminente fin de la vida el pueblo entre en razón, reacciona y expone su enojo por la cantidad de mentiras que se le dijeron.

Control de mentes y cuerpos

Foto: Bolavip

El personaje de Peter Isherwellum –interpretado por el actor Mark Rylance- es el CEO de la empresa más importante de tecnología en los Estados Unidos. Algo así como un Mark Zuckerberg o un Steve Jobs. En su primera aparición en la película lo vemos presentando frente a un público una función innovadora para los celulares y dispositivos de su compañía, la empresa BASH. Una actualización que permite a los aparatos conocer los sentimientos de su usuario. Ya en esa primera aparición, se muestra un hombre un tanto tosco, extraño y bastante alejado de los parámetros sociales establecidos. Después la película nos irá revelando su verdadero poder, al punto de que puede controlar a su antojo a la presidenta de Estados Unidos.

La trama de la película da un vuelco cuando Peter decide suspender la misión para desviar al cometa que va a colisionar con la Tierra. A continuación, explica un plan para dividir el cuerpo galáctico en varias partes a través de máquinas de su compañía y traerlas a la tierra para explotar económicamente sus componentes (los materiales que conforman el cometa son ricos en unos metales necesarios para continuar produciendo mercadería tecnológica y escasean en el planeta).

Es dramático y angustiante cuando este personaje que maneja la empresa más multimillonaria de Estados Unidos se enfrenta al astrónomo que interpreta Di Caprio y le arroja en la cara lo que todos (pensamos que) sabemos: Su empresa tiene absolutamente todos los datos de su vida y los algoritmos necesarios para predecir incluso cómo va a ser su muerte. También, el CEO predice y atina la manera en que muere la presidenta Orlean.

Lo cierto es que podemos encontrar muchos puntos de similitud entre la ficción y la realidad en la película No Miren Arriba. Aun así, no deja de ser una trama tragicómica con un final abierto y debatible. Las actuaciones están a la altura de quienes las realizan y el ritmo de la película es muy dinámico. Una película atrapante que busca generar debate y conciencia social sobre lo que estamos haciendo con el planeta en el que vivimos.

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