“Yo como padre los voto”

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Por: Pablo Clariá

“Acuña y Horacio enloquecieron” me dijo un docente hace un mes, completamente enojado con el jefe de gobierno porteño y su ministra de educación cuando anunciaban la vuelta a clases frente a una eventual vuelta al trabajo. El pánico de enfrentarse al covid-19 junto a todos los potenciales agentes de contagio: niños, niñas, colegas, la gente del colectivo, padres y demás, lo hacían ponerse furibundo ante la perspectiva de una vuelta presencial.

Unos días después, cuando le confirmaron que sus hijos volverían a la escuela, uno al jardín, y el otro a la primaria, respiro aliviado. “Suerte que vuelven las clases, ya no aguantaba más”, me dijo. Y allí lanzó la frase que da título a la nota. “Yo como padre los voto”. Él, su esposa, los dos nenes, y los zooms interminables, todo 24/7 en un departamento de tres ambientes del barrio de Almagro fue para él una realidad digna de un capítulo de Black Mirror. Luego de casi un año de encierro precisaban esa descompresión. Aún así yo lo miré un poco incrédulo: ¿Era la misma persona que hacía unas semanas atrás había dicho “están locos” que ahora mutaba al “yo como padre los voto”?

Podría considerarse que la vuelta a clases ha sido el tema principal de campaña que se instaló en el 2021. El PRO pudo capitalizarlo, sencillamente se adelantó al resto por muchos cuerpos. Basta con ver la cuenta de la red social Tik-Tok del jefe de gobierno porteño en la que anuncia de forma muy lúdica y divertida la “vuelta”. En ella, los números de “likes” y vistas no tienen precedentes con el resto de los posteos.

4,2 millones de reproducciones (que serían algo así como varios puntos de rating), medio millón
de me gusta, 67 mil reenviados, 47 mil comentarios. El hit de “vuelven las clases” en Tik Tok de
Horacio

El equipo del PRO entendió hace mucho tiempo que el votante de la ciudad puede ser considerado como un consumidor de clase media. Opera con ese diagnóstico. El ciudadano sería un consumidor de servicios determinados del que el estado es un prestador, y la clase política lo administra siguiendo una agenda de gestión tipo empresarial, que atentamente escucha las necesidades de los consumidores: Educación, salud, seguridad, infraestructura. Da igual que sea el sector educacional “privado” (con los diferentes subsidios estatales para funcionar) o el sector “Público” puro. Recordemos que la Ciudad de Buenos Aires es la única en el país en tener el 50% de Educación de gestión privada, gestión privada de una gran parte de recursos públicos, y cabe mencionar que tal magnitud no deja ser una situación excéntrica comparativamente al resto del mundo.

Por el otro lado, basta con sintonizar los canales de televisión cercanos al oficialismo, y oír discursos de maestros, profesores, o integrantes sindicales y tenemos la otra campana: “no están dadas las condiciones para una vuelta”. Y ahí es donde casi todo el arco sindical asociado al peronismo, o la izquierda, operan con otro diagnóstico: Hay que cuidar al trabajador.

Entonces, tenemos las dos visiones como modelos contrastantes: “el trabajador” vs “el consumidor”. ¿Cuál de estas dos visiones se impone con más fuerza dentro de la opinión pública? ¡Sin duda la vuelta a clases! Incluso en la persona desdoblada de mi amigo “trabajador y consumidor” su lado de consumidor, de necesitar la prestación urgente de un servicio, termina prevaleciendo por sobre sus intereses de trabajador.

Puede radicar aquí una gran diferencia de concepción estratégica. La vuelta a clases probablemente sea uno de los aciertos políticos – en términos de marketing – más grandes, y uno de los posicionamientos más fuertes de esta campaña. La Ciudad de Buenos Aires abrió sus escuelas: #PrimeroLaEscuela. Con Hashtag y todo.

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