“Para un veterano la posguerra es peor que la guerra”

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Saúl Wilfredo Pérez es un ex combatiente que hace 40 años fue llevado a pelear en la Guerra de Malvinas. En una entrevista que le realizaron en el programa de radio Agenda Abierta 21, el veterano contó los padecimientos que sufrió una vez terminada la Guerra y las consecuencias de la misma. También reconoció que los únicos que hicieron algo por los ex combatientes de Malvinas fueron “Néstor y Cristina”

Edición: Diego Adur

Saúl Wilfredo Pérez en Agenda Abierta 21

Saúl Wilfredo Pérez es un veterano de la Guerra de Malvinas. Después de 40 años de iniciado ese conflicto bélico por la soberanía argentina sobre las islas, el ex combatiente compartió en el programa de radio Agenda Abierta 21 sus sensaciones de lo que dejó esa sangrienta y desigual batalla y todas las consecuencias que le tocó vivir una vez finalizada la guerra.

Primero que nada, Pérez habló del orgullo que sintió al pelear en Malvinas y defender la soberanía argentina de las islas. Las condiciones entre los ejércitos eran sumamente desiguales y los militares argentinos hacían pasar hambre y frío a sus soldados. Sin embargo, los padecimientos que le tocó vivir a Saúl una vez terminada la guerra fueron incluso peores: “La guerra es lo peor que le puede pasar a la humanidad, pero para un veterano la posguerra es mucho peor que la guerra”, aseguró.

Tanto él como sus compañeros tuvieron que atravesar situaciones muy complejas una vez que regresaron al continente. Sufrieron mucho. No podían conseguir trabajo. El pueblo les dio la espalda y los catalogó como los responsables del fracaso logístico y estratégico de la guerra, responsabilidad absoluta de los militares genocidas que nos gobernaban de facto en ese entonces. El ex combatiente contó que sintió como si el conflicto hubiese sido ajeno y solo se hubiese tenido en cuenta en el sur del país: “La gente que vivió el conflicto fue la gente de Comodoro (Rivadavia), Río Gallegos y Ushuaia. Cuando nosotros volvimos es como si no hubiera pasado nada. A los que fuimos a defender ese territorio nos dieron la espalda. No podíamos conseguir trabajo porque éramos discriminados como los ‘loquitos de la guerra’.

El veterano se refirió a las torturas y secuestros que se desarrollaron en Malvinas. Contó que existen denuncias por esos temas y que, actualmente, hay 5 militares juzgados por los crímenes cometidos durante la guerra.

También valoró a los gobiernos kirchneristas por el reconocimiento que tuvieron con los veteranos de Malvinas y los diferenció con otros dirigentes que utilizan la guerra con fines propagandísticos y para sumar votos o adhesión popular: “Hay muchos dirigentes que se llenan la boca hablando de Malvinas, pero hechos concretos en reconocimiento a los veteranos tuvimos con los gobiernos de Néstor y de Cristina. Durante la presidencia de Macri, nos vetaron a través de la ley jubilatorio laboral”, recordó y disparó: “A la Argentina le sobran cipayos, lo que le faltan son patriotas”.

Por último habló, conmocionado, del reencuentro con su familia y su entorno una vez terminado el conflicto y dejó en evidencia que las secuelas de la guerra y sus consecuencias también afectaron a las personas cercanas a los ex combatientes que pusieron su vida en juego para defender un lugar que ni siquiera conocían: “El pueblo fue a recibirnos cuando llegábamos al hospital. Mi familia se enteró por el diario que yo estaba vivo. Cuando yo vine de Malvinas mis viejos tenían 10 años más de cuando yo me había ido”, cerró Saúl.

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