CORONAVIRUS, COMUNICACIÓN Y POLÍTICA

Entrevista a Ernesto Calvo y Natalia Aruguete

Por Daniel Bello

Fuente: RevistaPPV

La publicación de “Fake news, trolls y otros encantos: Cómo funcionan (para bien y para mal) las redes sociales”, la nueva obra escrita por Ernesto Calvo y Natalia Aruguete, estaba planificada para fines de marzo de este año.
Debido a la pandemia por coronavirus y el aislamiento social, preventivo y obligatorio que implementó el gobierno nacional como método para evitar la propagación, la editorial definió su publicación digital mientras aguarda el momento para presentarla en el formato tradicional de libro.

Por otra parte, ambos autores vienen aportando conocimiento y herramientas sobre la comunicación política y el mundo de las redes desde hace ya un tiempo. Sus trabajos han funcionado como una gran caja de herramientas a la hora de encarar la comunicación política y los desafíos que presupone este siglo 21.
Es por esto que PPV, en tiempos de fake news, coronavirus y nuevas disputas en el territorio político y digital, dialogó con ellos.

¿Cómo nació esta obra? ¿Y qué expectativa tenían sobre la misma cuando la pensaron?

EC: El trabajo empezó con una discusión que tuvimos con Natalia Aruguete sobre el caso #Tarifazo en el Café Cortazar. La pregunta en la que nos enfrascamos era sobre el motivo por el cual algunos mensajes del oficialismo no estaban teniendo suficiente eco en las redes y otros en cambio se viralizaban. La pregunta, que después pusimos en un artículo, era la siguiente: Imaginemos que La Nación publica dos notas periodísticas en las cuales propone dos encuadres distintos. En el primera articulo acusa al Kirchnerismo de no haber cuidado la red eléctrica mientras que en el segundo acusa al Kirchnerismo de corrupto. Si la nota sobre la red electrica se viraliza mientras que la nota sobre la corrupción no se viraliza, ¿Quién dio el encuadre? En este ejemplo chocaban la tradición en Comunicación de la que viene Natalia con la tradición política de donde yo vengo. Desde la comunicación, son los medios los que proponen un encuadre. Desde la política, son los votantes los que deciden cual élite toma el poder. La viralizacion de noticias en las redes tiene “autoridades” que proponen y “usuarios” que disponen. El libro buscó entender la relación entre ambos. A partir de esto, explicamos como se propaga la información en las redes, porque circulan las noticias falsas, cual es el motivo por el cual la violencia en redes altera nuestra percepción de lo que es relevante en las redes, etc.

¿Se logró el objetivo inicial que se plantearon?

NA: El objetivo inicial fue cambiando conforme fuimos avanzando con los estudios de casos en el libro.
Lo que sí, nosotros comenzamos con una inquietud primaria de analizar cómo se daba la relación entre medios y públicos en la interacción de las redes sociales y creo que eso sí era un punto de intersección entre nuestras perspectivas teóricas yo desde el análisis de la comunicación política y Ernesto desde el análisis político propiamente.
Entonces, allí fue un primer punto de convergencia, eso creo que sí fue increyendo porque conforme fuimos avanzando con los casos y las perspectivas de casos que incluyendo para dar explicaciones a los hallazgos si tuvo un crecimiento muy productivo y cada vez más afianzado y cada vez más convergente entre esas teorías. Creo que esa fue una de las primeras teorías que planteamos como los principales logros del libro.

También es cierto que las particularidades de cada caso fueron obligándonos a pensar y repensar los conceptos teóricos de los que veníamos y eso también creo que es sumamente productivo y creo que el resultado de ese dialogo es el libro que acaba de publicarse.

A lo largo de la producción de la obra, ¿cuál fue el punto más destacado o alto con el que se encontraron o descubrieron?

NA: Lo más destacable de nuestro trabajo fue cuando observamos que es posible que la interacción en redes sociales tenga una rotación que vuelva el diálogo más consensuado que polarizado. Aun asumiendo que se trata de un diálogo distópico, la conversación virtual no solo está al servicio de brechas ideológicas insalvables. También puede ser condición de posibilidad un tipo de movilización de colectivos sociales que se saltee las vías convencionales de la información. Estas dos dinámicas las notamos particularmente con los eventos que giraron alrededor de las agendas de género. Las experiencias tanto callejeras cuanto comunicacionales de los movimientos de mujeres han demostrado su inconmensurable capacidad de promover intercambios horizontales, con una narrativa plebeya, dominada por mensajes poco profesionales que acortaron las distancias ideológicas. En este caso, es bueno recuperar la frase que Luciano Galup recupera en su libro Big Data & Política (2019): reivindicar la comunicación política es reivindicar el derecho de los ciudadanos a acceder a información clave para su participación democrática y su relación con el poder político.

CORONAVIRUS, FAKES Y COMUNICACIÓN POLÍTICA

A mediados de marzo comenzaron encuentros digitales organizados por Juan Ríos, un periodista y consultor español, bajo el título #CompolCoronavirus.
Allí, mediante paneles digitales y video conferencia, lxs distintxs invitadxs van exponiendo y respondiendo preguntas en torno a la comunicación política a raíz del COVID-19.
Ernesto y Natalia estuvieron invitados a uno de los encuentros y sobre esa charla surgieron algunos interrogantes.

En la charla de marzo, se planteaba que no había una gran polarización, que había un diálogo entre comunidades, ¿cómo crees que será la salida de ese escenario?

Seguimos viendo que existe muy poca polarización hoy comparada con la que se observaba hace unos meses. Más aun, tenemos ahora el resultado de unas encuestas sobre comunicación y política en Argentina, Brasil y México. En las encuestas vemos que Brasil y México están hoy mucho más polarizados que Argentina. Eso no quiere decir que las redes no siguen siendo un espacio notablemente agresivo. Pero usuarios cercanos al gobierno y a la oposición hoy interactúan mucho más cerca que lo que observamos en los últimos cinco años. La polarización en Brasil es tan intensa que hoy, en el tema coronavirus, quienes votaron por Bolsonaro perciben que la probabilidad de que ellos se enfermen es baja mientras que entre los votantes de Haddad la percepción es mucho más alta. Y vale la pena destacar que esto no es la percepción de que el Coronavirus afecte la economía o la salud de los brasileños, sino la percepción personal de que ellos están en riesgo de enfermarse. En Argentina los efectos de la identidad partidaria en la percepción de riesgo son mucho menores.

¿Ya hay indicios en las redes sobre esto en el diálogo entre las comunidades?

Si, en las redes sociales, al igual que en las encuestas que miden su uso, vemos menor distancia en la tasa de retuiteo entre comunidades. Esto es, pertenecer a una comunidad de usuarios afines al gobierno o afines a la oposición hoy implica menos segmentación de la información que hace tan solo 5 meses. ¿Puede durar esto? Las crisis importantes, como la que se ha desatado con la llegada del Coronavirus, hacen que la política sea extrordinariamente fluida.  Conforme el desempleo aumente y veamos crecer los costos sanitarios de la crisis, la discusión política va a subir de peso. En particular, la utilización política de información falsa va a ir en aumento, tratando de capitalizar para la oposición lo que es en este momento una posición comunicacional muy débil.

Natalia, planteabas que los motivos por los cuales compartimos una #FakeNews no son muy distintos a aquellos que nos mueven a compartir un contenido verificado ¿cómo es esto?

En principio me parece central diferenciar fake news de noticias falsas. Las noticias falsas se refieren a un contenido que no es verificado y no necesariamente es producto de una intencionalidad política. En el caso de las fake news así como de cualquier otro tipo ataques virtuales la intención no es informar sino generar un daño. De manera que excede el mero contenido. Ahora bien, los motivos por los que se viraliza una fake news no son muy distintos a los motivos por los cuales se difunde contenido verificado. Una fake news se viraliza en una comunidad virtual cuyos valores y creencias previas se confirman con ese contenido fake. En otras ocasiones, el consumo y propagación de esa información se da porque llenamos vacíos cognitivos para tapar la angustia que nos generan esos mismos vacíos en la información.  Nosotros no hemos hecho un relevamiento definitivo de fake news en tiempos de coronavirus pero de las exploraciones parciales, creo que hay algunas consideraciones ilustrativas. Si, por caso, viralizamos noticias falsas para llenar vacíos en la información, cabe pensar que aquellos contenidos que nos den certezas sobre el coronavirus, que den datos/números/y distinto tipo de estimaciones, reemplazarán aquellas expresiones de funcionarios y expertos que con mucha cautela expresan que aún hay muchas incertezas frente a una epidemia que es muy dinámica.

En la charla se planteó la posibilidad de una nueva polarización en torno a una disyuntiva: salud y economía. ¿Esa disputa ya empezó a traducirse en las redes?

EC: En todos los países del mundo vemos la misma discusión. Aun cuando hay muchos estudios que muestran que cuidar la salud de la población es la condición más importante para una recuperación económica, en la vida cotidiana de gran parte de la población está la presión para salir de la cuarentena para obtener un ingreso que permita cubrir necesidades básicas. En algunos lugares, esto produce clivajes políticos enormes, como es en Brasil y Estados Unidos. En Argentina, por ahora, la discusión entre saludo y economía se plantea como un tema de política pública y no de lucha partidaria. A mi juicio, lo que va a cambiar en el mediano plazo no es la tensión simbólica que perciben los votantes entre salud y economía, sino el nivel de conflicto político al respecto. Es absolutamente imposible evaluar cómo hubiera sido la mortalidad y el costo económico de “otra” respuesta a la crisis del Coronavirus, por lo que, en el mediano plazo, muchos políticos van a comenzar a plantear escenarios en los cuales, si ellos hubieran estado a cargo, el resultado hubiera sido mejor. Los costos de responsabilización van a aumentar para el Gobierno Nacional en la medida en que los costos sanitarios y económicos lleven a la gente a acusar al oficialismo. Es muy difícil evitar que el ciclo de responsabilización termine en un conflicto político mucho más polarizado.

Las medidas en términos de salud que ha tomado el gobierno, ¿qué comportamiento tuvieron o tienen en las redes? Porque se ha visto que una vez que el gobierno comenzó a hablar del virus y sobre cómo actuar, el miedo dio paso a la calma, ¿ esto se ve en las redes?

NA: Vemos dos comportamientos en redes sociales en el marco de la pandemia. Por un lado, al igual que notamos en los sondeos de opinión, no se observa un alto nivel de polarización en redes, como hemos visto en otros eventos políticos.
Por otro lado, el “miedo” del que hablás me animo a relacionarlo con la importante circulación de noticias falsas que observamos en este tiempo, pero que tienen una particularidad: las causas de su circulación.
Cuando nos llega información (falsa o no) hay dos motivos que nos llevan a compartirla. Una alude al contenido: si ese contenido nos interpela afectivamente, en el sentido de que nos entusiasma (ya sea porque nos causa alegría o enojo), es más probable que la compartamos y, de esa forma, se vaya propagando ese mensaje. Otro motivo se refiere al emisor : Es decir, a cuánta reputación tiene ese emisor para nosotros. Si, como vemos en estos días, parte de la información falsa que circula es publicada por medios tradicionales, cómo podemos atribuirle la responsabilidad al usuario de distinguir y eludir información falsa emitida por medios con reputación.
Un tercer motivo que explica la circulación de noticias falsas es nuestra necesidad de completar vacíos en la información que reemplacen la perplejidad imperante en tiempos de pandemia, donde la única certeza es la falta de certezas.

¿Qué lectura se desprende de este discurso que mencionabas antes que podría tener la oposición de “si yo hubiera estado en el gobierno hubiera hecho…”? ¿podría afectar al gobierno a pesar de tener una muy buena imagen sobre el manejo de la crisis?

EC: La crisis va a ser larga y el mensaje político de hoy va a ser olvidado rápidamente. Las crisis tienen su forma de “lijar” el espacio político y borrar la información que circuló hace no mucho. El gobierno ha tenido una muy buena reacción y la imagen de Alberto Fernández ha subido muchísimo, no solo entre sus votantes sino también entre quienes no lo votaron. Pero las dificultades para llenar la heladera, para conseguir un trabajo, para acceder a servicios esenciales durante el período que dure la crisis sanitaria y durante el período que tarde la economía en recuperarse se va a comer todo el capital político de Alberto Fernández.  El gobierno va a tener que hacer mucho todo el tiempo por mucho tiempo. La capacidad de administrar la crisis y el conflicto va a definir la herencia del gobierno y el tono de la elección presidencial del 2023.